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Juan Mendoza: ¿Qué pasa con la economía?

Escribe: Juan Mendoza

El PBI ha crecido 2.47% en abril, mucho menos de lo esperado. La tasa de abril no solamente es la más baja del año sino la de los últimos doce meses. ¿Qué significa el crecimiento de abril? ¿Está la economía peruana en otra etapa de desaceleración? ¿Qué resultados ha tenido la política económica? ¿Se puede hacer algo para que la economía crezca más rápido?

Hay luces y sombras en el dato de abril. Comenzando por el lado positivo hay que destacar la continua y acelerada expansión de la minería metálica que representa poco más de 12% del PBI total. Es decir, por cada 10% que crece la minería la tasa de crecimiento del PBI total aumenta alrededor de 1.2%.

En realidad, la minería ha aportado más de 2% al crecimiento de abril de acuerdo al último informe del INEI. Es de esperar que la minería siga creciendo a una tasa elevada en lo que queda del 2016 debido al incremento de la producción de cobre en Cerro Verde, Las Bambas y Constancia. La minería seguirá “parando la olla” de la economía peruana en los meses venideros. La razón es que se espera que las nuevas minas sigan aumentando su producción en los próximos doce meses.

No obstante, recordemos que no hay proyectos mineros de envergadura en el horizonte de los siguientes 24 meses. De hecho, se estima que la inversión minera caerá en cerca de 30% el presente año. En otras palabras, el impulso positivo de las nuevas minas sobre el PBI se irá agotando hacia el 2018. Es fundamental para entonces activar otros motores para que el país siga creciendo.

Asimismo, es positivo que la manufactura no primaria haya detenido su caída. En efecto este sector, que es vital como generador de empleo, venía cayendo desde julio de 2015. De acuerdo al INEI, la manufactura no primaria ha crecido poco más de 3% en abril. Habrá que ver, en los siguientes meses, si el dato de abril es flor de un día o si representa un punto de quiebre positivo.

Lo negativo de abril es el enorme decrecimiento de la actividad pesquera que arrastra a la manufactura primaria. En conjunto, la contracción de la pesca y de las industrias conexas ha reducido la tasa de crecimiento de abril en más de 2%. Hay que recordar que la pesca es una actividad con gran estacionalidad en que tasas de expansión y contracción de más de dos dígitos son usuales.

Lo más preocupante de abril es el marasmo de la inversión pública. En efecto, de acuerdo al INEI el avance de obras públicas ha sido negativo en -6.09%. Lo peor es que al avance físico de obras públicas cae en todos los ámbitos del gobierno: nacional (-8.43%), regional (-4.15) y local (-3.7%). Como consecuencia del atraso en la ejecución de las obras públicas la construcción ha crecido a la anémica tasa de 1.36%.

Considero que la economía no está entrando a otra etapa de desaceleración. De hecho, de no haber sido por la pesca el crecimiento hubiese sido superior al 4%. Más bien creo que la expansión de la manufactura no primaria podría insinuar el inicio de un período de recuperación de la demanda doméstica.

Sin embargo, el dato de abril confirma que la estrategia de la política fiscal ha estado equivocada. En efecto, en lugar de apostar agresivamente por dinamizar la inversión pública, la presente administración redujo la tasa del impuesto a la renta en el 2015 y 2016. La idea era que bajando impuestos se estimularía la inversión y el consumo. La reducción impositiva ha fracasado. La inversión privada se contrajo en el 2015 y está en grave riesgo de correr la misma suerte en el 2016. Asimismo, el consumo privado creció más lentamente en el 2015 que en el 2014. Y, a juzgar por el crecimiento más lento del PBI del comercio en lo que va del 2016, el consumo seguirá de capa caída en el presente año.

Lo que el MEF debió de haber hecho era estimular la inversión pública pues la inversión privada estaba en retroceso. Lamentablemente, no es de esperar que haya un cambio en la estrategia de la política fiscal hasta la asunción del nuevo gobierno. Sera precisamente la administración de PPK la que está llamada a dinamizar la inversión pública. No será tarea sencilla pues el nuevo gobierno deberá coordinar rápidamente con los gobiernos sub-nacionales a partir del 28 de julio.

Será también esencial que el nuevo gobierno destrabe numerosos proyectos de inversión que están detenidos o marchan paso de tortuga. En algunos casos, como el de Tía María, los proyectos están detenidos por la conflictividad social. En otros casos, como en el de segunda pista del Jorge Chávez el problema es la falta de gestión pública efectiva.

La inversión es la clave para crecer en el futuro. Si el nuevo gobierno es capaz de evitar que la inversión pública siga cayendo y destraba proyectos de inversión privada, la perspectiva de la economía peruana será bastante positiva en los siguientes años. Habrá un shock positivo de confianza en el sector privado si se observa que el nuevo gobierno es más eficaz y tiene una estrategia de política económica más apropiada que el que se marcha.


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