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Oswaldo Reynoso: Se fue un grande, Lima y nosotros

Me quedan las palabras de un escritor innato y una sola pregunta que le hice después de una charla sobre sus libros ¿cómo me recomendaría iniciar un cuento?, como si lo vivieras en ese momento, me respondió.

Por Mixha Zizek.

Oswaldo Reynoso

Oswaldo Reynoso llegó a mi vida con Lima en Rock, un libro que mi padre me trajo del centro de Lima; el cual esperó pacientemente un par de meses hasta que me lo llevé a un viaje a Arequipa. Fue cuando me introduje en el universo del Príncipe, Colorete, Cara de Ángel y el Rosquita. De esa forma, quede secuestrada entre sus letras para siempre.

Es imposible no reconocer un retazo de la idiosincrasia peruana en cada uno de sus personajes. Apenas lo leí supe que formaría parte de mi escritura, como en la mayoría de jóvenes de esos tiempos.

Muchos de sus personajes recorren Lima, la desnudan y están entre nosotros. Al entrar en sus letras, sientes el mundo reacio donde se cuecen las ideas, el palpitar de las calles, las sombras que penetran a través del tono de cada uno de ellos. La problemática de una Lima insurrecta que se devela con caracteres únicos como los de Octubre no hay Milagros.

Foto: elpueblo.com.pe

 

Cuando entré a San Marcos, habían cursos esperados por la mayoría de nosotros, los talleres, interpretación de textos y los cursos de lectura; por ese entonces profesores como Edgardo Rivera Martínez , Carlos Eduardo Zavaleta, Luis Fernando Vidal volvieron a introducirnos en el universo de Reynoso. Fue así, que nos propusimos buscar algunas ediciones. Algunos de nosotros ya habíamos leído alguno de sus textos, pero después de una ávida búsqueda y ardua caminata por el centro llegamos a la librería de Mejía Baca, la cual estaba rematando muchos libros. De repente me apropié de Escarabajo y el Hombre, otro rescató Los Eunucos Inmortales y alguien feliz se sorprendió de encontrar Luzbel.

Han pasado los años y parece que fue ayer cuando buscamos sus cuentos; es triste pensar que ya no está entre nosotros. La fuerza de sus palabras en sus textos, su atención al escuchar nuestras opiniones sobre sus libros como si fuera la más importante del mundo. Lo innato de ser profesor como escritor siempre estuvo dentro de Oswaldo Reynoso.

Al igual que ayer, veo un viejo trailer de Cuentos Inmorales de Luis Flores Guerra, un corto basado en el relato El Príncipe de Oswaldo Reynoso. Donde se puede transfigurar las pandillas adolescentes, la marginalidad y los matices de una sociedad desencantada y una realidad insurrecta que se sublevaba ante los cánones del momento.

Ahora puedo coger alguno de sus cuentos y ubicar a sus personajes en una Lima actual. Siento nostalgia porque él retrató ese realismo limeño que no pasa a través del tiempo. Me quedan las palabras de un escritor innato y una sola pregunta que le hice después de una charla sobre sus libros ¿cómo me recomendaría iniciar un cuento?, como si lo vivieras en ese momento, me respondió.

[Imagen de portada: elpueblo.com.pe]


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