Escribe: Suriel Chacon
En este preciso momento, estoy siendo administrado por altas dosis de enfado e indignación, quizás, deba enfriarme un poco para redactar esta breve misiva, pero, mi naturaleza no me lo permite; soy cusqueño y jamás, en toda mi existencia, me he quedado de brazos cruzados cuando he sido testigo de alguna ofensa o abuso contra alguien que ya no puede defenderse, quizás, porque ya está muerto o, simplemente, porque está agonizando. Pues, ante actos poco éticos, humanos y, sobre todo, ante actos vomipurgantes, tengo que erguirme sin vacilaciones para alzar mi voz de protesta contra el periodismo carroñero hecho por hienas con micrófonos y cámaras de televisión, como lo son el “periodista” Rene Gastelumendi y la “periodista” Mavila Huertas, quienes, sin ningún tipo de respeto para con la familia del excongresista, Moisés Mamani, se burlaron –vilmente y en vivo y en directo– tras enterarse de la muerte de Moisés a causa del COVID-19.
Sin duda, quien les habla fue, a lo mejor, el primer periodista querellado, supuestamente, por difamación, por el excongresista de la República, Moisés Mamani; quien quiso llevarme a los tribunales por un informe periodístico publicado en su contra en TIEMPO26.COM; evidentemente, el informe citado, que llevaba mi rúbrica, estaba muy bien fundamento y, por supuesto, la denuncia de la defensa de Mamaní contra mi persona no llegó a los tribunales, porque fue rechazada, dado que no había asidero y solo se estaba procurando intimidarme y coartar mi libertad de expresión. En otras palabras, personalmente, quizás, tenga más razones, que cualquiera, para descorchar una botella de champaña con el objeto de celebrar la muerte de alguien que me ha querido ver tras las rejas. No obstante, la escala de valores y de ética que me enseñó mi señora madre y las dosis elevadas de humanidad que tengo gracias a la familia de la que provengo, se los puedo jurar, que no me permite celebrar la muerte de nadie ni mucho menos alegrarme de las desgracias ajenas, es más, sentí una profunda pena, por lo que están pasando, muchos de mis detractores, porque, la verdad, es que cuando uno hace periodismo tiene mucha gente que te odia por varias razones, pero todo tiene un límite y llega el momento en el que simplemente dices: «ya, ya fue suficiente, no es momento de nada que no sea constructivo para mi vida, para mi familia, para mi comunidad, para mi país».
Sin embargo, Rene Gastelumendi, al parecer, se considera inmortal y él cree que ya es inmune al COVID-19 y se atreve a burlarse de la muerte de Moisés Mamani, pero, no solo René, sino también la señora Mavila Huertas, quien con su silencio cómplice no dijo nada al respecto, cuando Gastelumendi vertía veneno vía las cámaras de América Noticias, narrando la muerte de Mamani. Creo que estos dos periodistas están fuera de foco y no saben que ellos, como yo, todos, en realidad, somos 100 % vulnerables a esto, quizás ellos, quizás yo, tengamos que experimentar pronto esta maldita enfermedad y, a lo mejor, tengamos que irnos de esta vida: pero, allí lo tienen: dos periodistas sin humanidad ni alma, simplemente, por los túneles de sus venas corre rencor, odio y venganza política, incluso contra los caídos en plena pandemia. Increíble.
Posdata: No no logro entender el motivo poderoso por el cual René Gastelumendi odie a muerte al finado Moisés Mamani, pero, al mismo tiempo, me genera mucha sorpresa de que no odie al delincuente propietario del canal que le paga mensualmente, Pepe Graña, dueño de América Televisión, quien, sin duda, quizás, haya sido tan bribón y pillo, como el propio Moisés Mamani: pero a él no lo odia, ¿verdad? o ¿acaso odia a Mamani, porque fue puneño, provinciano, cholo y no le pagó, pero, quizás, hasta ama, a Pepe Graña por ser colorado?
AQUÍ LA EVIDENCIA DE LA BURLA DE GASTELUMENDI:
DESCANSA EN PAZ, MOISÉS MAMANI, QUE DIOS SE ENCARGUE DE TODO. Y RESPETO PARA SUS FAMILIARES.
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