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Los ajíes y rocotos no son dañinos para la salud, al contrario, alargan la vida, según este estudio

Los ajíes y rocotos no son dañinos para la salud, al contrario, alargan la vida, según este estudio

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Si eres de los que piensa que el ají es el ingrediente que dinamita nuestro estómago, pues estas equivocado, el picante alarga la vida, previene el cáncer, adelgaza y nos hace más felices.

Conocido en nuestro país y casi indispensable para acompañar nuestras comidas, el ají conquista Europa, específicamente España. Y es que muchos pensaban erradamente que el ají es una dinamita para el estómago, sin embargo, añade mucho más que sabor y, en la cantidad justa, es un elixir con múltiples propiedades saludables.

PROPIEDADES

Según los últimos estudios, entre las principales propiedades del ají está que alarga la esperanza de vida y ayuda a prevenir determinados tipos de cáncer. Comprobado está que adelgaza, alivia ciertos dolores y nos hace más felices al provocar la liberación de endorfinas.

Además, el ají, con un alto grado de acidez, tiene grandes propiedades antibacterianas y antiparasitarias.

Por su parte, el cocinero Lalo Plascencia, fundador del Centro de Innovación Gastronómica mexicano, dice que “el ají es una fuente abundante de vitamina C. A muchos conquistadores españoles los salvó del escorbuto. Junto al maíz, el frijol y la calabaza, compone la base de la milpa, el tradicional sistema agrícola mesoamericano”. Por otra parte, el picante te predispone a disfrutar de la comida, ya que la capsaicina actúa como poderoso detonante metabólico. “Ante el dolor, reaccionamos como defensa salivando profusamente, para intentar diluir esta sustancia, y eso nos prepara para digerir mejor los alimentos, además de que tiene un componente umami, el quinto sabor”, afirmó Plascencia.

Asimismo, al comer picante liberamos endorfinas y esto debido a la activación de la sensación de acidez y calor en los receptores del dolor – los nociceptores, de los que existe mayor concentración en mucosas, córneas y órganos genitales–, el cuerpo también sube de temperatura pese a no existir un daño efectivo.

Jesús Francisco Rodríguez, director del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos José Mataix Verdú, de la Universidad de Granada, un loco del picante y siempre dispuesto a viajar a México para dar ponencias, destaca las aplicaciones de la capsaicina en su campo y en otros de la medicina. “Ya se usa como analgésico en enfermedades como psoriasis, artritis reumatoide o neuralgias. Si se aplica sobre la epidermis –donde la concentración de nociceptores es menor y por tanto no se provoca la sensación de fuego–, engaña al sistema nervioso, pues hace que, por la prolongada activación de la proteína TRPV1 de estos receptores, disminuya la sustancia P, partícipe de la sensación de dolor”.
En las farmacias es posible encontrarlo como spray y ungüento.

En el mercado alternativo están a la venta cápsulas con capsaicina que se asegura que aumentan la tasa metabólica basal, la energía que el cuerpo quema por el mero hecho de estar vivo. “Se trata de una terapia milagro, pues habría que atiborrarse hasta límites insospechados para conseguir tal resultado”, advierte Rodríguez, a quien le interesan más las propiedades anticancerígenas de la capsaicina. “Produce un fuerte estrés oxidativo en las mitocondrias de las células cancerígenas, lo que, a su vez, induciría la muerte celular programada de las mismas, mecanismo conocido como apoptosis. Estudios in vitro y epidemiológicos así lo relacionan”. Lo que pide el científico es ir más allá y comprobar su eficacia en personas cuando se sepa cuáles son las dosis apropiadas. “Se trata de un xenobiótico muy potente que se podría usar en quimioterapia para reducir las dosis y los efectos secundarios, al tener la capacidad de eliminar las células malas de forma selectiva, e incluso para prevenir algunos tipos de cáncer: los de próstata, los de pulmón, los hepáticos y los del sistema nervioso”.

EFECTOS NEGATIVOS

Sin embargo, como reza el dicho: “Todo en exceso es malo”, y esta no es la excepción ya que consumos elevados de ajíes son un factor de riesgo de padecer cáncer del tracto gastrointestinal superior, tal vez por su efecto irritante. Un estudio realizado entre la población mexicana por el Departamento de Gastroenterología del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, y publicado por el Nutrition Journal, demuestra que el consumo frecuente de salsa picante está relacionado con la colitis ulcerosa, al alterar el balance de la mucosa protectora y la producción de ácido.

Sin embargo, el riesgo puede merecer la pena si se demuestra que la capsaicina incrementa la esperanza de vida.
La revista británica British Medical Journal publicó un estudio del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Pekín con la conclusión de que las personas que toman comida picante a diario tienen un 14 % más de posibilidades de vivir más años que aquellas que la ingieren menos de una vez por semana. Además, se asoció a un menor riesgo de morir a causa de enfermedades infecciosas en las mujeres y de cáncer y enfermedades respiratorias o cardiacas en ambos sexos, unos efectos positivos que se potencian en las personas abstemias. El poder antioxidante y la acción antiinflamatoria del picante pueden estar detrás de estos efectos positivos.

No acaban ahí las propiedades de la capsaicina. En 2012, un equipo de nutricionistas de la Universidad China de Hong Kong descubrió en un estudio con hámsteres que ayuda a descomponer el colesterol malo, que obstruye la circulación sanguínea de las arterias. Además, bloquea la acción de un gen que provoca la contracción de los vasos sanguíneos. Lo que está más que demostrado es que acelera el corazón y el metabolismo, al aumentar la temperatura del cuerpo se queman calorías más rápidamente, tirando de las reservas de grasa del cuerpo.¿Resultado? Adelgazamos. La única condición es que hay que sentir picor; de lo contrario, no funciona.

¿AFRODISÍACO?

No está comprobado que tenga poder afrodisíaco. Solo se sabe que se da una mayor propensión a consumir picante entre los individuos con altos niveles de testosterona. Más allá del terreno del amor y la salud, los nagas, originarios de la frontera norte entre la India y Birmania, lo usaban como disolvente para despojar de restos los cráneos de sus enemigos, que coleccionaban orgullosas como botín de guerra. Hoy se conforman con celebrar cada año un concurso internacional de ingesta de la variedad bhut jolokia, también por encima del millón de unidades en la escala Scoville. Granjeros de África y del subcontinente indio usan las guindillas para defender sus cultivos de los elefantes: se untan en las vallas para mantenerlos a raya, ya que los paquidermos poseen un olfato muy sensible. También en México han creado una molécula análoga para mezclarla con pintura a fin de ahuyentar de los cascos de los barcos a los moluscos. El picante, combinado con los sabores ácidos y dulces habituales en las cocinas de los países tropicales, lleva a pedir más. Deliciosa y saludable adicción.

[Con datos: muyinteresante.es | Imagen de portada: digagu.blogspot.com]


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